lunes, junio 06, 2016

¡NO SEGUIRÉ SIENDO MÁS UN ENCUBRIDOR!


Sobre nuestro amor hacia los demás...
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
¡NO SEGUIRÉ SIENDO MÁS UN ENCUBRIDOR!
1ª PEDRO 4:8 “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.”
En la amistad existe un código “sagrado” para mantenerla unida: Ayudar al otro a cualquier precio, aún mintiendo y encubriendo si fuera necesario, pues es más importante la amistad que todo lo demás.
Muchas veces con tal de defender a un amigo (pudiera ser un familiar ó un hermano de la iglesia), somos capaces de tapar y encubrir lo deshonroso que ha hecho a los ojos de los hombres, pero no a los ojos de DIOS. 
En la hermandad cristiana no puede suceder tal cosa, pues en el Reino de DIOS “el fin no justifica los medios”.  Bíblicamente hablando, yo no puedo mantener una relación basada y sostenida por el engaño y la mentira, pues éso desagrada al SEÑOR.  
Por eso el pasaje de este día dice que tengamos entre nosotros (amigos, familiares ó los hermanos de la congregación donde asistimos) un amor ferviente.  Luego agrega, para mantener el equilibrio y la perspectiva de fidelidad de DIOS: “… el amor cubrirá”.  Nota que NO dice: “… el amor encubrirá”.
El que encubre lo malo de otro está participando de lo mismo.  Aún las leyes humanas condenan con prisión a los encubridores.  El sentir de DIOS es cubrir a nuestros hermanos con amor.  Aquí está hablando de la superioridad del amor sobre el pecado.  Ésto no significa cerrar los ojos ante los pecados ajenos, sino amar a aquellos que están en el error diciéndoles que pueden salir de semejante esclavitud espiritual si se arrepienten y se vuelven al SEÑOR.  
Ser un "guarda" de nuestros hermanos es una responsabilidad que El SEÑOR nos ha dado.  De esa manera el amor opera cubriendo la multitud de pecados.  
ORACIÓN: SEÑOR, lo que Tú deseas para mí, es absoluta lealtad hacia Tí más que la que pueda tener para con mis amigos, familiares o hermanos queridos de la congregación.  Dame en este día de Tu fuerza celestial, para cubrir con amor a los demás y para desterrar de lo profundo de mi ser el deseo de encubrir las faltas o pecados ajenos  ¡Ayúdame SEÑOR!  Por Cristo Jesús, amén.

 

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