viernes, septiembre 19, 2014

¿AUTO-JUSTIFICACIÓN?

Nuestra justificación…
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Enio
Meditación Diaria
¿AUTO-JUSTIFICACIÓN?
SALMOS 18:22-24 “Presentes tengo todas Sus sentencias; No me he alejado de Sus decretos. He sido íntegro con ÉL y me he abstenido de pecar. El Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, Conforme a la limpieza de mis manos.”
A primera vista, la porción de la palabra de hoy luce cómo una auto-justificación. El autor humano de estas palabras - "¡Quién otro que el rey David!"- pareciera estar diciendo: -“he sido recompensado porque yo tengo presente, porque yo no me he alejado, porque yo he sido íntegro, porque yo me he abstenido, mi justicia, mis limpias manos…”
En realidad, David poseía una naturaleza pecaminosa como la de cualquier ser humano. La Biblia nos narra algunos momentos en los cuales David cayó muy hondo y cometió crímenes espantosos, con lo cual se demuestra que la justificación de la que hablaba David no era propia de él sino se basaba en la misericordia y el perdón de  DIOS por las faltas que él había cometido. David sabía que todo lo que él era y las victorias que había obtenido provenían de la mano de DIOS y por eso nunca perdió su esperanza. Aún en lo momentos más difíciles, cuando se vio al borde de la muerte, supo que DIOS lo amaba y lo seguía protegiendo.
David era un hombre que poseía muchas virtudes. También, como ya dijimos, mostró una gran debilidad ante ciertas tentaciones, lo cual le trajo amargas consecuencias. En todo caso David era un hombre con un corazón obediente y amante de DIOS y a los ojos de DIOS esto era lo más importante. David era un hombre poseedor de una gran fe, tanto así que su nombre aparece en el “Hall de la Fama” de la carta a los Hebreos.
Entendamos que nuestra justificación sólo puede ser la que DIOS nos da por medio de su Hijo Jesucristo, quien “se humilló así mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!” Vivamos siempre con fe, obediencia y nuestra mirada colocada en el Autor de todo bien para que podamos mantenernos firmes ante las tormentas de la vida, las cuales se calmarán cuando escuchen la voz de mando del Creador del universo ordenándoles que se aquieten. Recordemos que: “ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con DIOS por medio de nuestro Señor Jesucristo.Hemos sido perdonados y justificados gracias a Su gran amor." ¡Sólo a DIOS sea la gloria!
ORACIÓN: Padre, una vez más te doy gracias por tu Hijo Jesucristo y por la justificación que, por medio de su muerte y resurrección, me has dado. Ayúdame a entender la profundidad de este milagro de modo que yo pueda disfrutar plenamente de Tu presencia. Dame la fe y el valor para vivir obedeciéndote y agradándote en todo. En el nombre de Jesús, amén.


jueves, septiembre 18, 2014

¿CÓMO ENFRENTAR LA FRUSTRACIÓN?

Tú puedes.
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Enio
Meditación Diaria 
¿CÓMO ENFRENTAR LA FRUSTRACIÓN?
HABACUC 3:17-19 “Aunque la higuera no dé renuevos, ni haya frutos en las vides; aunque falle la cosecha del olivo, y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor, ¡me alegraré en DIOS, mi libertador!  El Señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas.”
Después de haber expuesto el tema sobre la frustración, varias personas se me acercaron con la misma reacción: "Necesitaba desesperadamente escuchar esas palabras". Innumerables personas se sienten derrotadas por situaciones frustrantes. Pero nuestra respuesta puede marcar la diferencia.
Las frustraciones pueden ser una oportunidad para el crecimiento espiritual, o un golpe devastador. Una respuesta adecuada a la frustración comienza por resistir la tendencia natural a amargarse. Si alguien más estuvo involucrado en la situación, no se apresure a juzgar su conducta. No podemos saber por completo lo que está pasando en la vida de los demás, ni qué los motiva a actuar como lo hacen.
El segundo paso es preguntarle al Señor: "¿Cómo debo responder?" DIOS puede guiarnos a una respuesta sabia y correcta, porque ÉL conoce todos los hechos. Luego, obedece Su dirección, aunque no sea lo que quieras hacer. Muchas veces, el camino del Señor es contrario a nuestros deseos y al consejo de los amigos. Sin embargo, Su plan es el que traerá crecimiento y resultados para nuestro máximo bienestar.
Y, por último, mantén tu enfoque en DIOS y en Su propósito superior para tu vida. Las personas tienden a pensar mucho en sus heridas y en el daño que reciben, que es lo que hace que la frustración sea tan destructiva. Sólo hay un método conveniente para enfrentar la frustración: buscar la voluntad del Señor. Aunque los planes humanos se descarrilan, nada cambia el propósito de DIOS. No importa qué tan profunda sea tu herida, ÉL te guiará en medio de los reveses y tristezas, a la vez que creces en tu fe.
No permitamos que las frustraciones, que podrían causarnos sentimientos de dolor y malestar a nuestro espíritu, nos envuelve en pensamientos de violencia, venganza, odio y rencor; como dice un buen dicho “Buscando quién nos las pague y no quién nos la debe”.
Como hijos de DIOS debemos mantenernos siempre firmes, seguros en Cristo. Si tu frustración fuera por una caída o una equivocación, levántate y vuelve a caminar, pero nunca te sueltes de la mano del Señor ni dejes de mirarlo con un corazón humilde, pues el Señor siempre estará esperando por ti.

ORACIÓN: Padre Celestial. Antes los desafíos que tengo que enfrentarme, hazme recordar que mi confianza debe estar en Tu misericordia y no en mí mismo. Permite que mi esperanza esté en Tu amor, no en la salud, la fuerza, el ingenio o los recursos humanos. Si confío en Ti, todo lo demás se volverá, para mí en fortaleza, salud y sostén. Al buscarte primeramente a Ti, que conozca las bendiciones de recibir Tu fortaleza, y en especial la bendición de Tu amorosa presencia en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

miércoles, septiembre 17, 2014

ENTIERRO EN EL MAR

Su gran amor…
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Enio
Meditación Diaria
ENTIERRO EN EL MAR
MIQUEAS 7: 19 “Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades  y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados.”
Era un magnífico buque de guerra, imponente al haberse deslizado algún día a través de la bahía. Dentro del paquete de noticias del barco no se podía hallar el acontecimiento por el cual éste fuera recordado. No existían informes acerca de sus actos heroicos en tiempos de guerra ni de sus cruceros a los rincones más apartados del globo. Pero tampoco se había registrado en ninguna parte sobre el ataque accidental de este barco con un avión civil de pasajeros donde se perdieron tantas vidas. Era como si hubiesen enterrado su peor pesadilla en las profundidades del mar.
No somos diferentes en realidad. Cuando obsequiamos a nuestros amigos nuestras propias «historias marítimas», tendemos a dejar de lado los detalles morbosos. Eso no siempre es algo malo. DIOS hace algo similar. ¡Ah!, ÉL no ignora el pecado en nuestra vida. ¡No puede! Un DIOS perfectamente Santo exige una justicia perfecta. Pero ÉL se ha encargado de ésto. Ha provisto una manera para hacer que dejemos atrás nuestra pesadilla. Podemos acceder a DIOS gracias al sacrificio de Jesús en la cruz por los pecados del mundo.
El profeta Miqueas escribió: «… hollará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos sus pecados» (7:19). Isaías registró la decisión divina de DIOS de olvidar nuestros pecados: «Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados» (Isaías 43:25).
Tal vez haya un horroroso acontecimiento en tu pasado del cual parezca que no puedes escapar. Tal vez algún fracaso que no puedes olvidar todavía azota tu conciencia. DIOS perdona; olvida; nos libera.
Para aquellos que seguimos a Jesús, que hemos aceptado el perdón que DIOS extiende a través de su Hijo Jesús, los errores son algo de lo que se aprende, no en lo que se piensa demasiado. ¡Alabado sea DIOS por semejante perdón tan completo y perdurable! 

ORACIÓN: Alabado seas Señor por todo lo que has hecho y por el perdón perdurable que nos has concedido. Gracias Señor por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

martes, septiembre 16, 2014

¿ACASO EN VANO LLEGAMOS A VIVIR?

Tu vida…
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Enio
Meditación Diaria  
¿ACASO EN VANO LLEGAMOS A VIVIR?
ECLESIASTÉS 12:13-14 “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a DIOS, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque DIOS traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.
En el museo de la ciudad de Hermosillo en México hay una placa con la inscripción de un poema azteca escrito en náhuatl, el idioma de los antiguos habitantes del país. La traducción española de este poema dice así:
              «¿Con qué me iré a la eternidad?
     ¿Se acabarán mis cantos como se marchitan las flores?
     ¿Nada será mi nombre alguna vez?
     ¿Nada dejaré que me recuerde en la tierra?
     ¿Al menos flores, al menos cantos?
     ¿Cómo ha de obrar mi corazón? ¿Acaso en vano llegamos a vivir?»
Aunque escrito quizá siglos antes de que Colón descubriera América y antes de que Hernán Cortés hiciera temblar la tierra de los aztecas con sus botas de conquistador, un hombre de corazón sensible habló con su alma y preguntó: «¿Acaso en vano llegamos a vivir?»
Esta pregunta del desconocido poeta azteca es universal. No ha habido persona sensible en la tierra que no se haya preguntado alguna vez: «¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué estoy haciendo aquí?» La seguridad instintiva de que venimos de alguna parte y vamos hacia otra parte, y de que en la tierra y en la vida estamos sólo de paso, pertenece a la experiencia común de los seres humanos.
La Biblia tiene la respuesta. Dice que venimos de DIOS y a DIOS vamos. Y mientras estamos en la tierra y en la vida, somos puestos a prueba para ver si nos capacitamos o no para ascender a la vida superior del cielo. No venimos a vivir en vano. Venimos a cumplir con una ley y a someternos a una disciplina.
Como seres humanos inteligentes y racionales, y como seres espirituales con poder para tomar decisiones y escoger entre el bien y el mal, si somos capaces de cumplir con los mandamientos de DIOS, no habremos vivido en vano; habremos pasado la prueba y habremos sido aprobados para llegar a la presencia de DIOS.
Salomón, después de hablar acerca de la futilidad de la vida, cuando vivió con todo lo que este mundo pudiera ofrecer, nos da estas importantes conclusiones en el libro de Eclesiastés: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a DIOS, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque DIOS traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”
Es decir, nuestro principal propósito de vida debe ser honrar a DIOS con nuestros pensamientos y vidas guardando Sus mandamientos, porque un día compareceremos ante ÉL para entregarle cuentas.
En esta prueba larga y dura que es la vida, quien nos ayuda es Jesucristo el Salvador. ÉL derramó Su sangre en la cruz para redimirnos del pecado y, si se lo permitimos, ÉL permanecerá a nuestro lado y nos da de Su Espíritu divino a fin de que tengamos el poder para vivir rectamente. Con Cristo, alcanzamos la victoria suprema. Por eso en la Biblia DIOS nos pide: «Dame, hijo mío, tu corazón» (Proverbios 23:26).

ORACIÓN: Gracias Padre Celestial por la vida y la salud que me das. Gracias por las bendiciones que recibo diariamente. Ayúdame a guardar y cumplir tus mandamientos, a cumplir tu voluntad y todo lo que haga sea de Tu agrado. En el nombre de Cristo, amén.

lunes, septiembre 15, 2014

¿SABES PERDONAR?

Tú puedes…
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Enio
Meditación Diaria
¿SABES PERDONAR?
MARCOS 11:2 “Pero si ustedes no perdonan, tampoco su Padre que está en el cielo les perdonará a ustedes sus pecados."
Durante la guerra de Kosovo en 1999, tres soldados norteamericanos fueron capturados y mantenidos como rehenes durante más de un mes. Una delegación estadounidense compuesta por líderes cristianos, musulmanes y judíos logró, después de intensas negociaciones, que liberaran a los prisioneros. El reverendo Roy Lloyd, que formaba parte de esta delegación informó posteriormente: -“Los tres jóvenes soldados eran creyentes. Uno de ellos, Christopher Stone, no quiso irse sin que antes le permitieran volver donde el soldado que lo vigilaba y orar por él.-”
Este era un joven que conocía los principios de la Palabra de DIOS. Pudo haber sentido resentimiento por sus circunstancias y haber odiado a sus captores. Pudo haberse amargado y querido vengarse. Pudo haber anidado en su corazón una rabia ardiente por esa adversidad. Pero él guardaba en su corazón las palabras de Jesús en el Sermón del Monte: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” (Mateo 5:44). Y las llevó a la práctica en el momento en que recibió su libertad.
En la lectura bíblica de hoy vemos una actitud similar de parte del apóstol Pablo y su discípulo Silas. Ambos habían sido azotados injustamente, después los echaron en la cárcel, y el carcelero “los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.” (Hechos 16:23-24). Sin embargo, cuando este hombre sacó la espada para matarse creyendo que los prisioneros se habían escapado, Pablo le gritó que no se hiciera daño, “pues todos estamos aquí.” Este precioso testimonio de amor y de perdón fue usado por el Espíritu Santo para ministrar al carcelero, y aquella misma noche él y su familia fueron salvos y todos fueron bautizados.
En un mundo donde la venganza y el resentimiento son comunes, los creyentes estamos llamados a ser diferentes. Debemos amar en lugar de odiar. Debemos orar por nuestros perseguidores, perdonarlos y ministrarles. Claro que no es suficiente con saber lo que tenemos que hacer. Llevarlo a la práctica requiere un poder sobrenatural que va más allá de nuestra naturaleza carnal.
Ese poder está a nuestra disposición desde el momento en que aceptamos a Jesucristo como Salvador. Es el Espíritu Santo de DIOS que nos mueve al perdón. El mismo Espíritu que hizo que el joven soldado Stone actuara de la forma en que lo hizo. El mismo Espíritu que estaba en Pablo y Silas. El mismo Espíritu que estaba en Jesús, cuando, clavado en la cruz del Calvario, pudo clamar: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34).
Pidamos al Señor que su Santo Espíritu se manifieste en nuestras vidas de la misma manera que se manifestó en todos estos hombres. Oremos sin cesar, meditemos diariamente en la Palabra de DIOS y apliquémosla en nuestro diario vivir.
ORACIÓN: Padre Santo, te ruego me llenes de tu Santo Espíritu y me capacites para perdonar a aquellas personas que de una manera u otra me han herido, para que Tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.


domingo, septiembre 14, 2014

DEMASIADO BUENO PARA SER CIERTO…

Es bueno y ciero…
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Enio
Meditación Diaria
DEMASIADO BUENO PARA SER CIERTO…
LUCAS 17:1 “Jesús dijo a sus discípulos: "Es imposible que no vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vengan!"
La oferta de trabajo que le hicieron a Alicia era demasiado buena para ser cierta. En realidad era un trabajo en un Walmart en el estado de Utah. La señora le explicaba que estaba buscando a alguien como Alicia, que recibiría bonificaciones y pronto estaría en la lista de ascensos para gerente.  Hablando de ese puesto, Alicia dijo: "parecía bueno, sonaba bien, y la señora era muy amable". Fue por eso que, con mucho entusiasmo, llenó la solicitud de empleo, con todos sus datos personales, los trabajos que había tenido antes, nombres y direcciones de amigos, etc.
Cuando tuvo que poner su número de cuenta de banco, así lo hizo. Después de todo, pronto le estaría entrando dinero. Y así fue. Cuando se fijó, vio que le habían depositado dinero. Pero pronto su alegría fue sustituida con preocupación, cuando vio que tanto ese dinero, como todo el otro que tenía en su cuenta, había desaparecido. Alicia había pasado a ser una persona más, de las tantas en el estado de Utah, que había sido estafada al responder a una oferta que sonaba demasiado bien para ser cierta.
El rey David creyó que Betsabé era demasiado buena para ser cierta, y lo mismo sucedió con Judas, que traicionó a su Maestro por 30 piezas de plata. Si tú buscas en tu pasado, quizás encuentre un incidente similar... un momento en el que cediste a una tentación que era demasiado buena para ser cierta. Si es así, da gracias por el perdón del Salvador. Cuando nosotros pecamos, ÉL nos perdona; cuando tropezamos, ÉL nos levanta; cuando caemos víctimas de una tentación, ÉL nos rescata con la sangre derramada en la cruz. Jesús es el único que es demasiado bueno para ser cierto.
Tener un Amor omnipotente de nuestro lado fortalece el alma poderosamente. La vida se vuelve totalmente libre y valiente cuando el Ser más fuerte está a favor tuyo. Mediante la muerte de Cristo por nosotros, Pablo explica que seremos presentados al Señor “santos, sin mancha e irreprensibles”. Estas son palabras asombrosas en comparación con lo que somos realmente.
Es casi demasiado bueno para ser verdad. Pero debemos tener mente que esta presentación sin macha delante de DIOS no es porque tenemos vidas perfectas después de haber aceptado la salvación a través de Cristo Jesús.
Es porque DIOS “al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de DIOS en El” (2a Corintios 5:21). Cristo mismo “se hizo para nosotros... justificación, y santificación, y redención” (1a Corintios 1:30).
Nuestra única esperanza ante un DIOS Santo es Cristo en nuestro lugar, y podemos afirmar con toda seguridad que ésto no solamente es bueno, pero también es cierto.
ORACIÓN: Padre Santo, me postro ante Tu trono de gracia en oración y súplica y te ruego que me des discernimiento espiritual para reconocer las tentaciones, para cuando las fuerzas del mal me alienten a ir detrás de algo que es demasiado bueno para ser cierto, y dame la fuerza y el valor para alejarme de ellas. En el nombre de Jesús, amén.


sábado, septiembre 13, 2014

TIERRA FIRME

Tu seguridad.
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Enio
Meditación Diaria 
TIERRA FIRME
SALMOS 26:12 “Tengo los pies en terreno firme, y en la gran asamblea bendeciré al Señor.”
Puedo afirmar sin temor a equivocarme que no existe nadie que no se haya visto en dificultades alguna vez en su vida tratando de mantener el equilibrio cuando ha tenido que atravesar un terreno resbaladizo. Un sendero arcilloso después de haber caído la lluvia, un piso recién pulido con cera, un pavimento donde se ha derramado algún lubricante, una helada acera (banqueta, vereda, andén, dependiendo de dónde usted viva) son algunas superficies que alguna vez hemos tenido que transitar y es posible que en alguna de éllas hayamos resbalado y hayamos sufrido una dolorosa caída.
Otros terrenos mayormente formados por lodo, arena o nieve se convierten en superficies donde es difícil mantener el equilibrio o avanzar con seguridad porque nuestros pies se hunden sin conseguir tocar el fondo. Todas estas situaciones representan un grave riesgo de caída y de hacernos daño.
En nuestro diario andar tenemos que atravesar situaciones similares a las arriba descritas en las cuales se nos hace difícil mantener la rectitud o la integridad sin resbalar ni caer. Esto se observa mucho cuando nos apoyamos en opiniones y no en convicciones.
Las opiniones son ideas muy variables que dependen mucho de las circunstancias y situaciones en que nos hallemos. Las convicciones por el contrario son conceptos firmes y perdurables que no se doblegan ante las circunstancias o dificultades.
¿Sabes cuál es la diferencia entre una opinión y una convicción? Una opinión es algo que tú sostienes mientras que una convicción es algo que te sostiene a ti. ¿Puedes ver ahora la gran diferencia?
¿Qué tipo de sendero estás atravesando en estos momentos? ¿Te sientes seguro y firme de poder superar todos los obstáculos que se presenten en tu camino por enormes y difíciles que éstos parezcan? ¿Te apoyas en una firme convicción o crees que tus caprichosas opiniones te ayudarán a salir del atolladero?
El Señor Jesús es la roca firme donde podemos sentir la seguridad de no resbalar ni caer. Apóyate siempre en ÉL y tu andar será seguro y tu avance será constante y sólido. Tratar de afirmarnos en cualquier otra persona o cosa nunca podrá darnos la firmeza y el reposo que tanto ansiamos. Sólo en Jesús podemos levantarnos y mantenernos con seguridad e integridad.

ORACIÓN:: Mi Padre Amado, ¡cuántas veces mi confianza en Ti se ha visto afectada por circunstancias externas! Te ruego me perdones y me ayudes a afirmar la convicción de que solamente Jesucristo es la Roca firme y eterna cualesquiera sean las circunstancias que me rodeen. En Su nombre bendito te lo pido, amén.