domingo, diciembre 19, 2010

ESPERAR PACIENTEMENTE

Tiempo al tiempo…
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
ESPERAR PACIENTEMENTE
PROVERBIOS 13:12 "La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido."

La palabra “demora” nos afecta a todos negativamente. Cuando estamos esperando algo y tarda en llegar nos sentimos mal, nos impacientamos y hasta nos llenamos de coraje. Enfrentar demoras nos hace sentir muchas veces frustrados, especialmente cuando nosotros no podemos hacer nada para solucionar la tardanza. Esto se aplica también al aspecto espiritual, pues cuando oramos al Señor pidiendo la solución a un problema o algo que necesitamos “urgentemente”, y la respuesta tarda en llegar nos desesperamos y muchas veces nos quejamos por la "lentitud" con que Dios está actuando.
De lo que no nos damos cuenta es que a través del tiempo hemos formado enredos en nuestras vidas o hemos levantado grandes paredes a nuestro alrededor. Ha tomado años de actuar por nuestra propia cuenta y de tomar nuestras propias decisiones el levantar esas murallas. Entonces aceptamos a Cristo como nuestro Salvador y pretendemos que Dios, inmediatamente, desenrede los enredos y destruya esas murallas de alrededor nuestro. Pero no es esta la manera en la que el Señor actúa. Dios pudo destruir las murallas de Jericó en un segundo, si hubiese querido, pero decidió hacerlo en siete días, después que el pueblo de Israel, obedientemente siguió sus instrucciones de darle una vuelta a la ciudad cada día y el séptimo día darle siete vueltas y después tocar las trompetas. Entonces las murallas cayeron y el pueblo de Israel tomó posesión de Jericó sin disparar una sola flecha. ¿Qué hubiera sucedido si Josué se impacienta y decide llevar a cabo el quinto día las instrucciones del séptimo día? Ciertamente no sabemos qué hubiera sucedido, sin embargo sí podemos saber lo que no hubiera sucedido.
Muchas de las respuestas a nuestras oraciones se ven demoradas o no llegan nunca, simplemente porque nos impacientamos y no perseveramos en la oración, y decidimos actuar por nuestra propia cuenta. Creemos que ya ha pasado “demasiado” tiempo y no recordamos que “para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.” (2ª Pedro 3:8). Entender esta diferencia entre nosotros y Dios puede evitarnos muchos afanes y sufrimientos en nuestras vidas.
¿Te parece que llevas mucho tiempo esperando la respuesta a tus oraciones? ¿La impaciencia está llenando tu corazón y estás a punto de actuar de acuerdo a lo que tú crees es razonable? ¡¡No lo hagas!! Sigue orando y esperando el tiempo del Señor. El rey David también actuó impulsivamente en muchas ocasiones, y esto trajo a su vida amargas consecuencias. Sin embargo, siendo un anciano, lleno de experiencia, habiendo llegado a conocer a Dios profundamente, David escribió el Salmo 37. En el versículo 7 dice: “Guarda silencio ante el Señor, y espera en El con paciencia…. ”
Sigue el consejo de estos hombres de Dios, los cuales llegaron a conocer en lo más profundo de sus almas el secreto del triunfo. Si te parece que Dios está “tardando demasiado”, piensa que El esta moviendo las circunstancias y preparándolo todo para darte cosas tan preciosas que ni siquiera puedes imaginar. Sí, pero ¿cuándo? En su tiempo. Ni un día antes ni un día después.
Esperemos humildemente bajo la protección y el cuidado de Dios, y su respuesta llegará en el momento preciso, cuando sea Su tiempo.
ORACION: Padre Santo, te ruego que me des discernimiento para conocer Tu voluntad y entender cuándo es el momento perfecto para que yo actúe conforme a Tus planes para mi vida. Y, por favor, dame paciencia para esperar en Ti, y no apresurarme a actuar o tomar decisiones por mi propia cuenta. En el nombre de Jesús, Amén.

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